Si el mito de Prometeo escenifica el afán contrariado y penitente de la modernidad, el de Perseo representa esa otra modernidad triunfante, y de alguna forma culminada, en la definitiva cancelación del modelo moderno de revolución social. Se requieren nuevas estrategias de movilización más flexibles, adaptadas a los nuevos modos de colonización de la conciencia practicados por el dominio.


"En el reino de Atlas existe una ciudad fortificada con altas murallas, cuya custodia fue confiada a las hijas de Forcis, que tenían un sólo ojo para ambas. Aprovechando el momento en que una de ellas prestaba el ojo a la otra, penetré en la ciudad y llegué hasta el palacio de las Gorgonas, adornado con las figuras de las fieras y de los hombres a los que la vista de la Medusa había petrificado. Para evitar que me encantase yo no la miré sino reflejada en mi escudo. Aproveché su sueño y le cercené la cabeza." (Ovidio: "Las Metamorfosis", IV, 5)


Ver y ser visto

Sustraerse a la mirada, sustraerse a mirar, es un juego permanente en el ciclo de Perseo. Todo el que cruza sus ojos con los de Medusa queda petrificado. Pero su mirada resulta inofensiva mientras no se cometa el error de mirarla a su vez. La estructura de este encuentro permite una analogía nada forzada con la fascinación que infunden los medios de comunicación audiovisuales. El individuo que la experimenta se encuentra extrañado, sacado fuera de sí por efecto de una imagen que ejerce sobre él una atracción vertiginosa. Pero el efecto de la propia curiosidad no es un aspecto marginal en dicha experiencia, ni el estupor que nos conmueve deja de sernos siniestramente familiar.


Para acceder a Medusa, Perseo arrebata a las Grayas el único ojo y el único diente que las tres compartían, bienes escasos pero seguramente poderosos, que nuevos episodios del ciclo traducirán en el Panóptico y la Máquina. Perseo es todavía un mercenario contra el sistema, pero es también el primer activista que para esconderse roba los ojos de la policía. Entre las herramientas que le subvencionan sus tíos figura un yelmo que le hará invisible y un escudo tan pulido que le permitirá llevar a cabo la primera acción terrorista virtual.


La voluntad alegórica establecerá otros juegos de interpretación para cada uno de los instrumentos de guerra proporcionados por la industriosa Atenea: las sandalias aladas como ubicua red de comunicación, el yelmo invisibilizador como poder abstracto del capital que diluye responsabilidades, el escudo reflectante (y la cabeza de Medusa) como orden político de la representación...


La ejecución de Medusa se lleva a cabo actuando sobre su imagen, negando a través de su reflejo la realidad que se tiene ante los ojos. Aunque Medusa hubiese despertado de su sueño, habría buscado con desesperación los ojos de su enemigo y no habría hallado sino el reflejo subvertido de su propia mirada.


Hacer visible al otro y hacerse invisible. Gana el que no ve, la ciega osadía del héroe...


Medusa dominada

Aunque el Arte y la memoria humana han puesto todo su candor en recordar a Perseo en sus mejores momentos (tiernamente incestuoso con Dánae, Perseo ejecutando a Medusa, liberando a Andrómeda, dominando entre Grayas y Gorgonas, reyes y dioses...), lo cierto es que la muerte de la Gorgona inaugura un nuevo ciclo de terror mucho más perverso, ambiguo e impredecible.


Perseo no nos libera de Medusa: se la apropia para sí. La empresa se afronta desde el primer momento como una conquista y no como una disolución de poderes. La cabeza segada de Medusa es el arma definitiva. Así, durante el camino de vuelta y por el mero hecho de que le pilla de paso, Perseo fosiliza a todo gigante, reyezuelo o dinosaurio marino que se pone al alcance de la fascinante cabeza de Medusa dominada.


Antes Medusa se ubicaba en la región del límite, no buscaba a los seres humanos. Podía dormir en paz el conformista, Medusa era sólo una posibilidad y un castigo para el osado que pretendiese "ver más allá". Medusa dominada busca en cambio a los hombres, no es ya un fin a conquistar sino un medio para emprender nuevas conquistas. Hasta muerta conserva su poder fascinante. Con este arma poderosa, capaz de atrapar y congelar en su mirada todas las miradas, Perseo emprende una carrera de poder inobjetable por el propio Zeus.


Es esta Medusa explotada y puesta al servicio del dominio la que conocemos en las sociedades occidentales.


El hecho de que la cabeza de Medusa muerta e instrumentalizada produzca los mismos efectos entre sus enemigos que cuando estaba viva confirma la suposición de que el poder petrificador del monstruo no residía en él mismo. Tanto antes como ahora, se limita a reflejar una representación congelada de cuanto se le propone.


¿No debería causar júbilo la pública exhibición de su cadáver, la abolición regimentada de un límite? Y sigue causando estupor. La esperanza depositada en los medios de comunicación de masas, en cuanto espacios donde la información se hace universalmente asequible, se torna en cínica y petrificada espectacularización de la existencia.


Desafío a los lenguajes

Los "nuevos" movimientos sociales configuran una praxis social emergente que enfrenta al sistema no su diferencia, sino la construcción de diferencias, una actividad en proceso que se delimita contra el sistema mediante una objetivación crítica del mismo. No se trata de identidades marginales que el sistema puede subsumir, sino que se construyen a sí mismos como puntos de fuga, sistemas imaginarios o teorías ilusorias.


Ante cada enunciado divergente el sistema elabora un reflejo invertido que lo constituye en tendencia. Ante cada corriente convergente del sistema, el movimiento elabora un reflejo invertido que promueve enunciados divergentes. "Los conflictos no se expresan principalmente a través de una acción dirigida a obtener resultados en el sistema político, sino que representan un desafío a los lenguajes y códigos culturales que permiten organizar la información." (Melucci). Tal dinámica de desafío constante a la codificación del sistema no es sino el establecimiento como praxis normalizada de la de la propuesta situacionista que, si bien percibe que "las palabras 'trabajan' a cargo de la organización dominante de la vida", asume que "para desgracia de todos los teóricos de la información, las palabras no son en sí mismas 'informacionistas': en ellas se manifiestan fuerzas capaces de desbaratar los cálculos".


Apropiación de canales

Pero en la sociedad postindustrial e informatizada (la cabeza de Medusa trastabilando en la grupa de Pegaso) esta dinámica de integración y apertura no se produce ya tanto en el plano de los discursos y su sentido (acción en profundidad que ya no resulta rentable en un sistema que se basa en la "fluidez" del capital y en la intercambiabilidad de toda producción simbólica) como en el de los canales y su apropiación.


No sólo el medio es el mensaje, sino que determinados signos recuperan el poder de catálisis del símbolo transformándose ellos mismos en medios y renunciando así a la identidad consigo mismos que daba al símbolo su autoridad. Son lo que pasa por ellos. Dicha autoridad se concibe ahora como "el medio".


La ilustración que acompaña este texto es una manipulación llevada a cabo por un grupo de acción antifascista de un signo institucional millones de veces reproducido. El signo original aparece en papeleras y artículos de consumo, es decir, habla desde las instituciones del poder y del mercado. Su sentido original es una invocación a la urbanidad de todos los ciudadanos para que mantengan limpias las calles. Independientemente de su legitimidad moral, el signo traza una tendencia convergente que tiende a reducir el desorden dentro de la comunidad.


La manipulación consiste en poner en lugar del papel el emblema nazi, con lo cual "Mantén limpia tu ciudad" adquiere sin duda otro sentido. El mensaje llega con rapidez e impacto y con una gran economía de medios, pues se trata de un signo que llevamos incorporado, que entendemos de inmediato porque apenas lo vemos ya: lo suponemos. El mismo signo millones de veces reproducido en la calle apenas nos afecta, pero este encuentro fortuito con su desvío produce una apertura y se hace visible porque crea un nuevo marco de referencia.


Construcción de códigos

El sistema abarca todos los sistemas de enunciados, pero el individuo es el entorno del sistema que elabora sus propias representaciones invertidas del mundo y discursos fundadores de otros mundos mediante la crítica y la acción social.


Lo propio del sistema de referencia es transformar las acciones creadoras en tendencias sociales reguladas, el movimiento en movida, el cuestionamiento gai de la familia en matrimonio homosexual, el antipatriarcalismo feminista en el día de la mujer. Lo propio del movimiento social de "nuevo tipo" es transformar los enunciados en posibilidades de acción, la objeción de conciencia en insumisión fiscal y las movilizaciones estudiantiles contra las tasas en cuestionamiento radical del sistema de enseñanza capitalista.


Como medio de acción social, la construcción de la propia identidad a través de la recepción crítica y la producción de discursos produce un fenómeno irreductible porque fuerza marcos de referencia alternativos. En la construcción de sus propios códigos encuentra la acción social su estrategia más eficaz porque en este ámbito sus acciones no se suman acumulativamente al sistema, teniendo que competir con él con medios de reproducción de realidad mucho más poderosos, sino que plantean disonancias que fuerzan al sistema a la reelaboración constante de sus mitos.

[Extractos reelaborados de un artículo publicado en 1997 en el fanzine "Amano".]